29 mayo 2008

Reflexiones Matutinas

Parece mentira, pero hecho de menos el aburrimiento. Tras la resaca del salón, justo cuando iba a ponerme en serio con el piso nuevo, el piñazo de bici me tuvo un par de semanas incapacitado (y aún sigo sin poder levantar peso). Tengo la sensación de que el trabajo “se me acumula”, y muchos días lo único que me apetece es poder tumbarme tranquilamente a la bartola.


Y es que al salir de trabajar parece que siempre tenga algo que hacer, cuando no es un médico es ir a comprar algo o, pintar una barandilla, preparar pedidos para enviar a correos o… poner precios a cartas de Magic.

Y encima no he pisado un solo día en el gimnasio. Aunque tenga excusa, son 50 euros que les regalo. Ainx… gastos… que si 120 por aquí, que si 360 por allá, que si el supermercado son 52 euros más…. ¡Y eso que aún no vivo allí!

No es que me queje, que me he metido yo solito. Y, aunque me falta tiempo hacer todo lo que hacia antes (mi vida virtual se ha reducido a la mínima expresión, ya casi no salgo “de fiesta), estoy encontrando ilusión en las pequeñas cosas: mis primeros espaguetis, hacer el café por la mañana, tumbarme en la cama y hundirme en el colchón nuevo o ver como mi lavadora esta poseída.

Además, una de las primeras cosas que he hecho es:

Llenar las estanterías

No se, tonterias que piensa uno a las ocho de la mañana.

2 comentarios:

  1. Anónimo4:03 p. m.

    Linda estanteria,que envidiaaaaaa

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  2. Los cómics junto con la porcelana: qué maravilla de estantería!!!

    Besitos

    P.d. ¿Qué habrá en tras las puertas cerradas con llave? ;-)

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